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Cuatro patas. Un vínculo imborrable Figuras personalizadas de mascotas en lana afieltrada

Guía de fotografías

Qué fotos necesitas para crear una réplica de tu perro o gato

11 min de lectura

Figura de lana de un beagle junto a una selección de fotografías de referencia y una cámara.

Una réplica personalizada de una mascota comienza mucho antes de que exista físicamente.

Comienza cuando eliges las fotografías.

Esas imágenes son la forma que tiene el artesano de conocer a un animal al que probablemente nunca ha visto en persona.

A través de ellas debe entender su tamaño relativo, su anatomía, la forma de sus orejas, la longitud del hocico, la distribución del pelaje, sus manchas, la posición de la cola y, sobre todo, aquello que hace que ese animal concreto resulte inmediatamente reconocible.

Por eso elegir buenas referencias puede marcar una diferencia enorme.

La buena noticia es que no necesitas ser fotógrafo.

Tampoco necesitas una cámara profesional.

Y no necesitas una sesión especialmente preparada.

En muchos casos, las mejores referencias ya están en tu teléfono.

Solo hay que saber cuáles buscar.

Si estás pensando en crear una réplica personalizada de tu mascota, aquí tienes una guía para preparar las fotografías antes de iniciar el proceso.

Empieza por una fotografía frontal

Si tuvieras que empezar por una sola imagen, probablemente debería ser una fotografía frontal del rostro.

La cara concentra gran parte de los elementos que utilizamos para reconocer a un animal.

Los ojos.

La distancia entre ellos.

El hocico.

La frente.

Las orejas.

Las manchas.

La forma general de la cabeza.

Procura que la fotografía esté razonablemente bien iluminada y que el rostro no quede oculto por sombras fuertes.

No es necesario que el animal mire exactamente a cámara, aunque una vista bastante frontal facilita comprender las proporciones.

Hay un detalle especialmente importante: intenta evitar fotografías tomadas extremadamente cerca con un objetivo gran angular.

Los teléfonos modernos pueden deformar bastante las proporciones cuando se acercan demasiado al hocico.

El resultado puede ser una nariz aparentemente enorme y una cabeza más estrecha de lo que realmente es.

Una fotografía tomada desde un poco más lejos suele proporcionar una referencia anatómica mucho más útil.

Añade al menos un perfil

La vista frontal no permite entender bien la profundidad del rostro.

Ahí entra en juego el perfil.

En perros, un perfil ayuda a comprender la longitud del hocico, la inclinación de la frente, la posición de las orejas y la forma del cuello.

En gatos ocurre algo parecido.

Una vista lateral permite entender la geometría que desaparece por completo en una fotografía frontal.

No tiene que ser una imagen perfecta.

Puede ser una fotografía cotidiana mientras el animal está mirando hacia un lado.

Lo importante es que permita ver claramente su silueta.

Figura de lana de un caniche junto a una selección de fotografías de referencia y una cámara.
Figura de lana de un caniche junto a una selección de fotografías de referencia y una cámara.

No olvides el cuerpo entero

Es muy frecuente disponer de decenas de primeros planos de una mascota y descubrir que casi ninguna fotografía enseña bien el cuerpo completo.

Sin embargo, las proporciones generales son esenciales para construir una figura convincente.

La longitud relativa de las patas.

La anchura del pecho.

La longitud del torso.

La forma del lomo.

El tamaño de la cabeza en relación con el resto del cuerpo.

La cola.

Todo ello ayuda a evitar que una figura tenga una cara reconocible pero un cuerpo demasiado genérico.

Una fotografía lateral de cuerpo entero es especialmente útil.

Si además dispones de alguna vista frontal o ligeramente elevada, mejor todavía.

Fotografiar las manchas como si fueran un mapa

Si tu mascota tiene manchas, piensa en ellas como un mapa alrededor del cuerpo.

Una fotografía puede mostrar perfectamente un lado y esconder completamente el otro.

Esto significa que un perro blanco y negro, un gato tricolor o cualquier animal con patrones complejos necesita referencias desde distintos ángulos.

Presta especial atención a las patas.

Es muy habitual que las marcas sean distintas en cada una.

También merece la pena comprobar pecho, barriga, cuello, cola y parte posterior.

Son zonas que aparecen menos en nuestras fotografías favoritas y, sin embargo, pueden contener detalles muy característicos.

El color cambia muchísimo según la luz

Una misma mascota puede parecer completamente diferente según la fotografía.

La luz cálida de una casa puede hacer que un pelo gris parezca marrón.

El sol directo puede aclarar determinadas zonas.

Una fotografía en sombra puede oscurecerlas.

Y las cámaras de los teléfonos aplican automáticamente correcciones que cambian el color.

Por eso no conviene elegir el tono utilizando una única imagen.

Busca varias fotografías tomadas en diferentes momentos.

Si la mayoría muestran un color similar y una aparece completamente diferente, probablemente esa fotografía esté condicionada por la iluminación.

También puedes añadir una indicación sencilla.

Por ejemplo:

“En realidad su pelo era más oscuro de lo que aparece en esta foto.”

Ese tipo de observación puede resultar muy valioso.

La fotografía favorita sigue siendo importante

Hasta ahora hemos hablado de imágenes útiles desde un punto de vista técnico.

Pero hay otra fotografía que deberías incluir.

Tu favorita.

Aunque no sea perfecta.

Aunque tenga poca luz.

Aunque el animal no aparezca de cuerpo entero.

Aunque esté hecha con un teléfono antiguo.

¿Por qué?

Porque muchas veces esa imagen muestra la expresión que tú asocias con tu mascota.

Y ese componente emocional puede ser tan importante como una vista lateral perfectamente iluminada.

Una réplica personalizada no consiste únicamente en reconstruir anatomía.

También intenta interpretar presencia.

Por eso es útil diferenciar entre fotografías de referencia y fotografías de carácter.

Las primeras dicen cómo era.

Las segundas dicen cómo lo recuerdas.

Busca su postura habitual

Algunas mascotas tienen una forma de sentarse tan particular que basta con verla para reconocerlas.

Quizá tu perro inclinaba ligeramente el cuerpo.

Quizá cruzaba las patas delanteras.

Quizá mantenía siempre una oreja levantada y otra relajada.

Quizá tu gato escondía las patas bajo el pecho formando una silueta compacta.

Si quieres representar una postura concreta, busca fotografías donde aparezca.

No importa demasiado que el fondo sea malo.

No importa que la imagen tenga objetos alrededor.

Lo que interesa es entender la posición del animal.

En Paaaaws puedes elegir entre distintas escalas y presentaciones. Puedes consultar las opciones actuales en Cómo funciona Paaaaws.

Los vídeos también pueden ayudarte

Hay ocasiones en las que una fotografía no resuelve una duda.

Entonces puede ser útil revisar vídeos.

Un vídeo permite encontrar fotogramas que nunca guardamos como fotografías independientes.

Tal vez exista un segundo en el que se vea perfectamente la cola.

O la espalda.

O la posición de las orejas.

O una vista lateral completa.

No hace falta que el vídeo se utilice directamente durante todo el proceso.

Puedes extraer capturas de pantalla de los momentos más útiles.

Esto resulta especialmente valioso cuando ya no es posible hacer nuevas fotografías.

¿Cuántas fotografías hacen falta?

No existe un número mágico.

Cinco imágenes excelentes pueden aportar más información que cincuenta casi idénticas.

Lo importante es cubrir diferentes necesidades.

Rostro.

Perfil.

Cuerpo.

Pelaje.

Postura.

Detalles.

En lugar de enviar veinte selfies similares de la cara, es mucho más útil construir un pequeño conjunto complementario.

Piensa en las fotografías como piezas de un puzle.

Cada una debería aportar algo que las demás no enseñan.

¿Y si solo tengo fotografías antiguas?

Es una situación mucho más frecuente de lo que parece.

Cuando una mascota ya no está, las fotografías disponibles pertenecen a momentos en los que nadie estaba pensando en crear una réplica.

Simplemente estábamos viviendo.

Por eso quizá no existan vistas perfectas.

No pasa nada.

Empieza reuniendo todo lo que tengas.

Después busca complementar información.

Si no existe una vista lateral completa, quizá aparezca parcialmente en varias fotografías.

Si nunca fotografiaste la parte posterior, quizá un vídeo la muestre.

Si una mancha no se ve claramente, tal vez puedas describirla.

También puede ayudar buscar fotografías tomadas por otras personas de la familia.

A veces descubrimos imágenes que habíamos olvidado por completo.

Si el encargo tiene un carácter memorial, puedes conocer nuestras propuestas de recuerdos de mascotas.

Qué fotografías pueden generar confusión

No hay necesariamente fotografías “malas”, pero sí imágenes que conviene acompañar de otras referencias.

Las fotografías con filtros fuertes pueden alterar el color.

Los retratos extremadamente cercanos pueden deformar el hocico.

Las imágenes tomadas desde arriba pueden hacer que las patas parezcan más cortas.

Las fotografías con movimiento pueden ocultar el contorno.

Las sombras intensas pueden esconder manchas.

Y el pelo mojado puede modificar completamente la silueta.

Nada de esto significa que debas eliminarlas.

Simplemente no deberían ser la única referencia disponible.

La edad de tu mascota también importa

Un cachorro no tiene las mismas proporciones que un adulto.

Y un animal mayor puede cambiar de color o desarrollar rasgos que forman parte importante de cómo lo recordamos.

Antes de elegir fotografías piensa en qué momento quieres representar.

Tal vez quieras recordar a tu perro en sus últimos años.

O quizá prefieras una etapa concreta de su vida.

No existe una decisión correcta.

Lo importante es que las imágenes sean coherentes con el resultado que deseas.

Si mezclamos fotografías de edades muy diferentes sin explicar cuál debe ser la referencia principal, podemos introducir contradicciones innecesarias.

El collar puede formar parte de su identidad

Para algunas mascotas el collar es simplemente un accesorio.

Para otras forma parte de cómo las recordamos.

Un collar rojo que llevó durante años.

Una placa característica.

Un pañuelo.

Un pequeño detalle que aparece en prácticamente todas las fotografías.

Si para ti es importante, asegúrate de incluir una imagen donde se vea correctamente.

Lo mismo ocurre con otros detalles reconocibles.

La idea no es añadir elementos porque sí.

Es conservar los que tengan significado.

Crear una carpeta antes de empezar

Una forma sencilla de organizar el proceso es crear una carpeta específica en el teléfono o el ordenador.

Pon dentro únicamente las fotografías que realmente aporten información.

Después revísalas una al lado de otra.

¿Se entiende bien la forma de la cabeza?

¿Se ven ambos laterales?

¿Sabemos cómo son las patas?

¿La cola aparece en alguna?

¿Existe una referencia clara del color?

¿Tenemos una imagen que refleje bien su expresión?

Si la respuesta es sí, probablemente ya tengas una base excelente.

El tamaño influye en qué detalles se perciben

No todos los detalles tienen el mismo peso en todas las escalas.

En una pieza pequeña, la silueta general y las grandes manchas tienen mucha importancia.

En formatos mayores, determinados detalles pueden adquirir más presencia.

Por eso tamaño y fotografía no son decisiones completamente independientes.

Si todavía no sabes qué formato encaja mejor contigo, consulta qué tamaño elegir para una réplica de mascota.

De las referencias a la interpretación

Una vez reunidas las fotografías empieza el verdadero proceso creativo.

Las imágenes dejan de verse de forma aislada.

Se comparan.

Una explica algo que otra oculta.

La vista frontal ayuda a interpretar el perfil.

El lateral ayuda a comprender la fotografía de tres cuartos.

Una fotografía antigua aclara una mancha que apenas se ve en una imagen reciente.

Poco a poco aparece una comprensión tridimensional del animal.

Puedes conocer cómo continúa ese recorrido en nuestra guía sobre cómo hacer una réplica de tu mascota a partir de fotografías.

No busques fotografías perfectas. Busca fotografías verdaderas

Quizá esta sea la mejor forma de resumirlo.

No necesitas producir un catálogo profesional de tu mascota.

Necesitas mostrarla como era.

Su cara.

Su cuerpo.

Sus colores.

Su postura.

Su forma de mirar.

Y aquellos pequeños detalles que solo reconoce quien ha compartido su vida con ella.

Muchas veces la fotografía aparentemente menos espectacular contiene precisamente la información que consigue que una figura deje de parecer “un perro parecido”.

Y empiece a parecerse al tuyo.

Cuando tengas tus imágenes preparadas, puedes descubrir cómo funciona Paaaaws paso a paso y comenzar a transformar esas fotografías en una pieza física creada únicamente para ti.

Plazas de creación reducidas mes a mes

Cuéntanos cómo era y lo hacemos a medida.

Elegimos formato y acabado juntos, a partir de tus fotografías y de lo que tu mascota tenía de único.

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